Escribiendo un poco desde el desconcierto para entender que es lo que la era de la comunicación ha hecho con el pensamiento y el discernimiento humano. Porque cada día más me cuesta comprender tanta falta de atención sobre nuestras acciones en la dimensión facebookera.

Cuantas veces en el día ves publicaciones con cientos de AMEN, cuantas fotos lastimeras recibiste hoy con la frase “Seguro no me compartirás porque…”

Creo que no solo vamos perdiendo el raciocinio del que tan orgullosa estirpe lleva el humano, sino que también de a poco sin darnos cuenta nos dejamos transformar en un simple engranaje que solo rueda sin ningún sentido más que el de seguir haciendo girar la rueda de los poderosos. O acaso no le entregamos en bandeja cada simple hecho de nuestra vida cada vez que publicas lo que te encanta, comidas, hijos, animales, tu casa, etc.

Cada uno es dueño de sus actos, pero no seamos hipócritas, si quieres dar un amén hazlo en privado, medita, reza, conversa con Dios o contigo mismo a solas, seguramente será mucho más beneficioso buscar adentro y no en un muro del que estoy segura Dios no está sentadito mirando. Si quieres rezar por alguien hazlo pero hazlo no lo escribas en el muro para que todos sepan lo considerado que eres.

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